Las cortinas mosquiteras imantadas son la forma más simple de bloquear el ingreso de insectos sin resignar ventilación ni instalar estructuras fijas. Se colocan en el marco de la puerta con velcro adhesivo y se cierran solas por imantación después de cada paso.
La ventaja frente a un mosquitero rígido es evidente en el uso diario: se puede pasar con las manos ocupadas, dejan entrar mascotas y no requieren obra ni herramientas. Y a diferencia de las cortinas de tiras, el cierre magnético no deja aberturas por las que se cuelen mosquitos.
Al elegir, medí el marco y no la puerta: la cortina debe cubrir el vano completo con algo de sobrante en los laterales. Si el sobrante es escaso, quedan luces por donde entran insectos y se pierde el sentido.
Para puertas de mucho tránsito conviene revisar la densidad de la malla y la cantidad de imanes: son los dos factores que definen cuánto dura antes de empezar a cerrar mal.
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