Los repelentes de animales resuelven la presencia de gatos, perros, zorros y otras especies en jardines, huertas, patios y cocheras, sin recurrir a métodos que los lastimen.
La mayoría combina un sensor de movimiento con un disparador: ultrasonido, un destello de luz o un chorro de agua. Ese último grupo —los aspersores con sensor— suele ser el más efectivo con animales grandes, porque el estímulo es físico e inmediato y genera un rechazo que el animal asocia con el lugar.
El ultrasonido funciona bien en espacios abiertos y despejados, pero pierde efecto si hay muebles, canteros altos o paredes que bloqueen la propagación. Verificá también el rango de frecuencia según la especie: la que ahuyenta gatos no es necesariamente la que ahuyenta perros.
Un dato práctico: la mayoría son autónomos con panel solar o batería, lo que permite ubicarlos donde realmente hace falta sin depender de un tomacorriente.
Envíos a todo el país y 3 cuotas sin interés.
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