Los repelentes para perros y gatos evitan que estos animales usen jardines, canteros, cocheras o entradas como baño o zona de paso, sin recurrir a métodos que los dañen.
Los más efectivos combinan sensor de movimiento con un disparador inmediato. Los aspersores con sensor lanzan un chorro breve de agua al detectar movimiento: es inofensivo y genera un rechazo que el animal asocia rápido con el lugar, sin necesidad de que haya alguien presente. Los ultrasónicos emiten un tono agudo molesto para ellos e inaudible para las personas.
La constancia es lo que define el resultado. Los gatos, en particular, tienen rutinas muy marcadas: hacen falta varios encuentros con el estímulo para que reemplacen el recorrido habitual por otro. Un equipo encendido de forma intermitente no alcanza.
Si el problema es un gato del vecindario que orina siempre en el mismo lugar, conviene además limpiar la zona con un producto enzimático: mientras persista la marca de olor, el animal insiste en volver.
Envíos a todo el país.
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